sábado, 11 de julio de 2009
Las consecuencias del Cambio Climático en el Perú

La Comisión Nacional del Cambio Climático del Perú publicó el 2001 un informe1 en el que advierte sobre los posibles impactos futuros del cambio climático y que debemos conocer. Entre los impactos destacados se señalan los siguientes:
Elevación de un metro del nivel del mar. Esto acarrearía "pérdidas potenciales por la inundación en las obras litorales, viviendas, clubes, plantas pesqueras e industriales" (p. 88) por un valor de USA $ 168´250,000.00.
Las pérdidas para ocho localidades del Perú (delta del río Tumbes con los manglares, Paita-Sechura, Trujillo, Chimbote, Lima Metropolitana, Pisco-Paracas, Lagunas de Mejía en Ilo) serían de aproximadamente USA $ 1 000 000 000.00.
"Cerca del 53 por ciento de la playa La Herradura en Lima quedaría potencialmente inundada y habría potenciales pérdidas en la maricultura, en especial en la actividad langostinera de Tumbes y la posible desaparición de los extensos humedales distribuidos a lo largo de la costa, con la siguiente pérdida en diversidad biológica" (p.89).
El evento El Niño (EN) seguiría manifestándose en forma recurrente. El cambio climático en el ecosistema marino puede manifestarse como un evento EN. De ser así, señala el informe, los cambios ecológicos pueden ser drásticos con graves consecuencias en la pesquería, transporte y recreación.
Daños en la pesca. Los daños más importantes están en la reducción de las especies comerciales predominantes, la afectación directa de la infraestructura de la pesca continental y marítima, la repercusión sobre el empleo local.
Impactos sobre la salud pública
El informe estima que "hacia la mitad del siglo XXI un millón de muertes anuales adicionales se atribuirán a los cambios climáticos esperados" (p. 89). A partir de los impactos ocasionados por el fenómeno El Niño en el Perú se pueden deducir los problemas de salud que acarrearía el cambio climático y que son:
el recrudecimiento de la malaria entre las enfermedades transmitidas por vectores;
el cólera, del grupo de las transmitidas por agua y alimentos infectados, y la
hipertermia, inducida por el calor como consecuencia directa de los cambios ambientales sin necesidad de ningún agente biológico.
La malaria. El riesgo de epidemias de malaria aumentará sustancialmente en las regiones tropicales y temperadas. Antes de El Niño 1997-1998 la incidencia de la malaria en el Perú era más o menos estable. Con el incremento de las lluvias provocadas por El Niño se produce un fuerte aumento de casos, especialmente en el norte del país. En las últimas tres décadas se ha registrado un aumento progresivo del área malarígena, y el país ha alcanzado niveles similares a los que tenia antes de 1958.
El cólera. Es la enfermedad diarreica más terrible. La caracteriza su tendencia a presentarse en brotes explosivos, con varios focos simultáneos, y su habilidad para causar verdaderas pandemias que se extienden en el tiempo y abarcan extensos territorios. Las epidemias se presentan cuando hay condiciones favorables como las siguientes:
Aumento de la temperatura.
Aumento del nivel del agua en los ríos.
Aparición de la salinidad óptima en los estuarios o nichos ecológicos donde se mantiene el reservorio del Vibrio cholerae.
Hay factores que explican por que el cólera tuvo una presencia explosiva en el Perú:
Las deficientes condiciones sanitarias y los altos niveles de pobreza.
La alta prevalencia del grupo sanguíneo O.
La asociación entre infección por Helycobacter pylori y gastritis crónica con hipoclorhidria.
La aparición de una nueva clona de Vibrio cholerae latinoamericana por cambios moleculares influidos por alteraciones ambientales.
El informe alerta que "durante 1994-1997 el cólera pasó a ser una enfermedad endémica y constituyó una causa más entre los patógenos causante de la enfermedad diarreica aguda. Es a partir del último trimestre de 1997, coincidiendo con la presentación de El Niño, que se observa un incremento del número de casos. Así, durante 1997 se registraron 1,272 casos, mientras que durante el primer semestre de 1998 se reportaron 35,934" (p. 91).
Hipertermia inducida por calor (fiebre). "Uno de los principales efectos de El Niño es la elevación de la temperatura ambiental por encima de los niveles promedio, incluso mayores a los registrados durante los periodos de verano, así como el incremento de la humedad relativa. El aumento de la temperatura ambiental entre 2 y 4º C eleva el riesgo de mortalidad en cuatro veces" (p.91).
A fines de 1997, en diversas ciudades de la costa norte del Perú, y de modo casi simultáneo, se reportaron casos de un síndrome febril en niños del que no se tenía una etiología determinada. Con el transcurso de los días se reportaron en personas mayores de 60 años.
A pesar de los esfuerzos médicos para identificar las causas no se encontró un modelo que explique el síndrome, el cual fue definido como: "Niños menores de cinco años y adultos mayores de 60 con fiebre refractaria al uso de antisépticos y sin foco aparente de infección".
Impactos sobre la agricultura
Como impactos están las sequías o las precipitaciones fluviales excesivas que llegan a afectar directamente el desarrollo de los cultivos. Sin embargo, el impacto indirecto ha sido más importante porque favoreció el desarrollo de las plagas en condiciones de sequía y las enfermedades en las condiciones lluviosas.
Un estudio realizado en Cañete, al sur de Lima, para conocer los efectos del aumento de la temperatura reveló que esta ocasionó un aumento del 45 por ciento de las plagas de los cultivos en el periodo 1996-1997 y de 34 por ciento en el periodo 1996-1998. La incidencia de las enfermedades se incrementó en 42 y en 67 por ciento, respectivamente en los mismos periodos. "Como consecuencia de estos cambios (…) el rendimiento del valle bajó en promedio durante el periodo 1996-1998 en 57 por ciento" (p. 93).
Reflexión final
Si bien el informe Perú destaca las consecuencias de largo plazo del cambio climático global advierte también la necesidad de desplegar los máximos esfuerzos "para resolver los efectos transicionales que podrán afectarnos en las décadas más cercanas con mucha severidad" (p.89).
Las proyecciones sobre el cambio climático deben hacernos meditar de manera responsable acerca del modo de vida "desarrollado" que se nos vende como la panacea y que nos desea imponer la globalización dominante y que lo único que está ocasionando es la progresiva destrucción de nuestros hábitat.
Es preocupante que nuestros hijos, nietos y generaciones venideras no podrán disfrutar de la calidad de vida ni de los recursos naturales que hoy disponemos. Y es francamente triste observar cómo nuestros gobiernos se desviven por succionar y vender con desesperación nuestros recursos energéticos fósiles para alimentar un modo de vida basado en el derroche irracional y que está dañando el planeta.
La ciudadanía mundial debe saber que los pueblos indígenas son portadores de conocimientos y sabiduría, desarrollados de manera armoniosa con la naturaleza, y que les han permitido preservar los ecosistemas y la biodiversidad.
Sin embargo, las comunidades indígenas hoy son objeto de despojo de sus territorios y recursos en nombre de un desarrollo económico cuyos beneficios solo enriquecen a pequeños grupos poder –imbuidos por un afán de lucro irracional- y no generan ningún bienestar para las poblaciones originarias. Por el contrario, trastornan sus modos de vida de forma irreversible al depredar los bosques y animales, contaminar los aires, suelos y fuentes de agua dulce.
La defensa de la vida y la diversidad es una lucha que debemos incorporar en nuestra agenda permanente porque compromete nuestra propia existencia y condición humana. Por esto debemos perseverar en sensibilizar y concienciar a quienes aún no se han percatado de la gravedad del problema y generar lazos de solidaridad práctica que ojalá nos permitan revertir la actual tendencia histórica que nos está llevando hacia el abismo de la autodestrucción como especie, es decir, hacia el verdadero fin de la historia.
Nota
[1] Comunicación Nacional del Perú a la Convención de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, Consejo Nacional del Ambiente (CONAM), Lima, Perú, junio de 2001
jueves, 25 de junio de 2009
NO HAY SEGURIDAD DE PODER DETENER EL CAMBIO CLIMATICO
El secretario general de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático, Yvo De Boer, ha advertido hoy de que, tal y como marchan las negociaciones preparatorias de la cumbre de Copenhague, aún no se puede "decir que esta generación vaya a ser capaz de evitar el cambio climático". Seguir leyendo el arículo
En su comparecencia en la Comisión Mixta (Congreso-Senado) para el Cambio Climático, De Boer ha advertido de que este fenómeno se ha convertido en "nuestro destino" porque combatirlo es una cuestión de supervivencia para la humanidad.
Hoy por hoy, queda fuera de toda duda que "hay que reducir la emisión de gases de efecto invernadero radicalmente para no traspasar el umbral del caos climático porque, cuando lo crucemos, no habrá lugar en la tierra donde esconderse; para nadie", ha dicho.
Pese a estas clarísimas advertencias, De Boer cree que todavía hay tiempo para evitar "el caos", aunque "habrá que utilizarlo sabiamente" porque la cumbre de Copenhague es "la oportunidad de esta generación para alcanzar un pacto decisivo para el clima".
La cumbre de Copenhague, que se celebrará el próximo diciembre, será el escenario del que debería salir el acuerdo global que sustituirá al Protocolo de Kioto, cuya vigencia finaliza este año.
De Boer se ha referido a las negociaciones previas a esa cumbre y ha advertido de que el proceso está ahora en su "fase crítica".
Hasta ahora, ha explicado, ha habido "progresos, propuestas claras, muchas ideas interesantes" y "avances importantes" como el compromiso mostrado por los Estados Unidos (país no firmante del Protocolo de Kioto) o el establecimiento de un "diálogo constructivo" con China (el mayor emisor mundial de CO2).
Sin embargo, ahora hace falta "más acción" por parte de todos los implicados para alcanzar un acuerdo que combine la reducción de las emisiones con la eficiencia energética y la justicia.
Para De Boer, el acuerdo tiene que reflejar "con una claridad inequívoca" cuánto van a reducir sus emisiones los países industrializados y dejar "muy claro" qué es lo que van a hacer los países en vías de desarrollo, porque sino -ha advertido- los países ricos no van a suscribirlo.
Además, el acuerdo debe incluir un compromiso financiero "estable" para ayudar a los países más pobres a adaptarse y mitigar los efectos del cambio climático, unos fondos que en su mayor parte deben proceder de fuentes públicas pero también de fuentes de financiación privadas como el mercado de carbono, que es una gran fuente de ingresos.
Por último, "el acuerdo tiene que conseguir que los países en vías de desarrollo sientan que tienen voz y voto en la gestión de esos fondos" y para eso hay que decidir quién gestiona ese dinero, si la Convención de Naciones Unidas (como quieren los países subdesarrollados) "u otros canales" (como pretenden los industrializados), ha puntualizado De Boer.
Junto a estos cuatro pilares, el futuro acuerdo de Copenhague necesita "de manera directa y urgente" el apoyo de los políticos y legisladores porque son los que tienen que poner en marcha los mecanismos necesarios para financiar la lucha contra el cambio climático y ayudar a las empresas.
Además, De Boer cree que los Gobiernos deberían establecer tasas o impuestos que gravasen las costumbres más contaminantes de los ciudadanos "para que sepan que su futuro y su seguridad alimentaria dependen de que el mundo sea verde".
En su comparecencia en la Comisión Mixta (Congreso-Senado) para el Cambio Climático, De Boer ha advertido de que este fenómeno se ha convertido en "nuestro destino" porque combatirlo es una cuestión de supervivencia para la humanidad.
Hoy por hoy, queda fuera de toda duda que "hay que reducir la emisión de gases de efecto invernadero radicalmente para no traspasar el umbral del caos climático porque, cuando lo crucemos, no habrá lugar en la tierra donde esconderse; para nadie", ha dicho.
Pese a estas clarísimas advertencias, De Boer cree que todavía hay tiempo para evitar "el caos", aunque "habrá que utilizarlo sabiamente" porque la cumbre de Copenhague es "la oportunidad de esta generación para alcanzar un pacto decisivo para el clima".
La cumbre de Copenhague, que se celebrará el próximo diciembre, será el escenario del que debería salir el acuerdo global que sustituirá al Protocolo de Kioto, cuya vigencia finaliza este año.
De Boer se ha referido a las negociaciones previas a esa cumbre y ha advertido de que el proceso está ahora en su "fase crítica".
Hasta ahora, ha explicado, ha habido "progresos, propuestas claras, muchas ideas interesantes" y "avances importantes" como el compromiso mostrado por los Estados Unidos (país no firmante del Protocolo de Kioto) o el establecimiento de un "diálogo constructivo" con China (el mayor emisor mundial de CO2).
Sin embargo, ahora hace falta "más acción" por parte de todos los implicados para alcanzar un acuerdo que combine la reducción de las emisiones con la eficiencia energética y la justicia.
Para De Boer, el acuerdo tiene que reflejar "con una claridad inequívoca" cuánto van a reducir sus emisiones los países industrializados y dejar "muy claro" qué es lo que van a hacer los países en vías de desarrollo, porque sino -ha advertido- los países ricos no van a suscribirlo.
Además, el acuerdo debe incluir un compromiso financiero "estable" para ayudar a los países más pobres a adaptarse y mitigar los efectos del cambio climático, unos fondos que en su mayor parte deben proceder de fuentes públicas pero también de fuentes de financiación privadas como el mercado de carbono, que es una gran fuente de ingresos.
Por último, "el acuerdo tiene que conseguir que los países en vías de desarrollo sientan que tienen voz y voto en la gestión de esos fondos" y para eso hay que decidir quién gestiona ese dinero, si la Convención de Naciones Unidas (como quieren los países subdesarrollados) "u otros canales" (como pretenden los industrializados), ha puntualizado De Boer.
Junto a estos cuatro pilares, el futuro acuerdo de Copenhague necesita "de manera directa y urgente" el apoyo de los políticos y legisladores porque son los que tienen que poner en marcha los mecanismos necesarios para financiar la lucha contra el cambio climático y ayudar a las empresas.
Además, De Boer cree que los Gobiernos deberían establecer tasas o impuestos que gravasen las costumbres más contaminantes de los ciudadanos "para que sepan que su futuro y su seguridad alimentaria dependen de que el mundo sea verde".
miércoles, 24 de junio de 2009
EL PROTOCOLO DE KYOTO
El Protocolo de Kyoto es un acuerdo internacional asumido en 1997 en el ámbito de Naciones Unidas que trata de frenar el cambio climático. Uno de sus objetivos es contener las emisiones de los gases que aceleran el calentamiento global, y hasta la fecha ha sido ratificado por 163 países. Este acuerdo impone para 39 países que se consideran desarrollados (no afecta a los países en vías de desarrollo como Brasil, India o China) la contención o reducción de sus emisiones de gases de efecto invernadero.
Para llevar a cabo esta reducción de emisiones según el Protocolo de Kyoto, se tomaron como base las emisiones generadas en el año 1990, de forma, que los países que acatan el protocolo deberán reducir sus emisiones en un 8%. Para verificar el cumplimiento se medirá la media de emisiones desde el año 2008 hasta el 2012.
La Unión Europea tiene fijada una reducción del 8%, si bien se realizó un reparto entre sus países miembros, de forma, que por ejemplo a España, se le consentiría un aumento en sus emisiones de 15% partiendo como base de sus emisiones en 1990. El problema para España radica, en que, hasta la fecha, estas emisiones han aumentado en un 53%, lo que complica en gran medida el cumplimiento del protocolo de Kyoto.
España no tomó medidas para cumplir el protocolo de Kyoto hasta 2004, por lo que está en una situación difícil, y muy posiblemente deberá comprar derechos de emisión a otros países que han conseguido reducir sus emisiones más de lo fijado. De este modo se intentará que la unión europea cumpla sus previsiones. En el año 2002, la UE había conseguido reducir en un 2,9% sus emisiones con respecto a 1990.
Estados Unidos es otro de los grandes protagonistas en el protocolo de Kyoto, ya que aunque firmo el acuerdo en 1998, lo rechazó posteriormente, y hasta el momento se niega a ratificarlo. Los miembros del tratado están estudiando nuevas fórmulas para que Estados Unidos y otros países muy contaminantes en vías de desarrollo, firmen el acuerdo y reduzcan sus emisiones.
En la siguiente tabla, se puede observar cuales son los objetivos y metas para la reducción (o aumento) de emisiones para los países de la Unión europea, con el fin de conseguir esa reducción global del 8%.
Para llevar a cabo esta reducción de emisiones según el Protocolo de Kyoto, se tomaron como base las emisiones generadas en el año 1990, de forma, que los países que acatan el protocolo deberán reducir sus emisiones en un 8%. Para verificar el cumplimiento se medirá la media de emisiones desde el año 2008 hasta el 2012.
La Unión Europea tiene fijada una reducción del 8%, si bien se realizó un reparto entre sus países miembros, de forma, que por ejemplo a España, se le consentiría un aumento en sus emisiones de 15% partiendo como base de sus emisiones en 1990. El problema para España radica, en que, hasta la fecha, estas emisiones han aumentado en un 53%, lo que complica en gran medida el cumplimiento del protocolo de Kyoto.
España no tomó medidas para cumplir el protocolo de Kyoto hasta 2004, por lo que está en una situación difícil, y muy posiblemente deberá comprar derechos de emisión a otros países que han conseguido reducir sus emisiones más de lo fijado. De este modo se intentará que la unión europea cumpla sus previsiones. En el año 2002, la UE había conseguido reducir en un 2,9% sus emisiones con respecto a 1990.
Estados Unidos es otro de los grandes protagonistas en el protocolo de Kyoto, ya que aunque firmo el acuerdo en 1998, lo rechazó posteriormente, y hasta el momento se niega a ratificarlo. Los miembros del tratado están estudiando nuevas fórmulas para que Estados Unidos y otros países muy contaminantes en vías de desarrollo, firmen el acuerdo y reduzcan sus emisiones.
En la siguiente tabla, se puede observar cuales son los objetivos y metas para la reducción (o aumento) de emisiones para los países de la Unión europea, con el fin de conseguir esa reducción global del 8%.
¿QUIEN ES EL CULPABLE DEL CALENTAMIENTO GLOBAL?
El ser humano es el culpable del cambio climático que afecta a todo el planeta, según se infiere de las conclusiones la Comisión Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC en sus siglas inglesas).
En términos cuantitativos, la influencia de los humanos en los transtornos terrestres se aprecia en un 90% de los casos -según informa la BBC-, en particular a las emisiones de dióxido de carbono (CO2), cuya concentración en la atmósfera ha llegado a 379 partículas por millón en 2005.
Más de 3.000 científicos han dedicado seis años a elaborar un informe (consulta aquí el resumen en pdf), presentado el viernes en París, cuyas principales conclusiones son:
La temperatura de la Tierra aumentará entre 1,8 y 4 grados centígrados hasta finales de siglo.
De hecho, los expertos calculan que según diversos escenarios la horquilla de la subida de las temperaturas podría ampliarse a entre 1,1 y 6,4 grados.
En las próximas dos décadas, la temperatura va a aumentar en 0,2 grados por decenio por las emisiones de efecto invernadero que ya se han realizado, y tampoco se podrá evitar que el incremento continúe a un ritmo de 0,1 grado por decenio aunque dichas emisiones se contuvieran en el nivel de 2000.
El calentamiento previsto reducirá la cobertura de nieve y los casquetes polares e incluso no se descarta que a finales de siglo el hielo se derrita completamente en el Polo Norte.
Una de las consecuencias de esa disminución de la masa de hielo será la elevación del nivel del mar, que para finales de
El calentamiento será mayor en los continentes que en los océanos y en las latitudes norte, y menor en el sur y en partes del Atlántico norte.
Fenómenos extremos como las olas de calor y las trombas de agua seguirán siendo cada vez más frecuentes y los ciclones tropicales más intensos, en particular la velocidad del viento y las lluvias asociadas.
Es "muy probable", según los redactores del informe, que la cantidad de precipitación aumente en las mayores latitudes, mientras que disminuirá en la mayor parte de las zonas subtropicales (en torno al 20% en 2100), de acuerdo con las tendencias observadas.
La conocida "Corriente del Golfo", en el Atlántico, se ralentizará durante la actual centuria en torno al 25 por ciento, aunque eso no impedirá la elevación de las temperaturas en la región.
Los autores de este informe recuerdan que desde que existen registros climáticos fiables a mediados del siglo XIX, once de los doce años más calurosos se han dado desde 1995.
Este será el cuarto informe sobre el calentamiento global de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), donde se recogerán las evidencias más rotundas halladas hasta ahora sobre este fenómeno.
En cuatro entregas
El informe será dado a conocer en cuatro fases a lo largo de todo el año:
En abril de este año, se tiene pautada una próxima reunión en Bruselas, Bélgica, donde se detallarán los impactos ambientales (especies vivas, turismo y salud) y a final de ese mismo mes el grupo de trabajo III definirá las medidas de mitigación en Bangkok.
Todo esto como antesala a las conclusiones finales que se darán a conocer en Valencia y en la Cumbre del Clima en Bali que se realizará en diciembre, donde se plantearán nuevos objetivos para reducir los gases invernadero más allá de 2012.
Este calendario realizado por la ONU va a marcar las acciones para que la comunidad internacional inicie una fuerte presión al Gobierno de Estados Unidos para que esta potencia se involucre en la reducción de gases invernadero.
Incluso la ONU ha retrasado unos días la decimotercera conferencia sobre cambio climático a celebrarse en Bali para que el informe completo del IPCC, que debe ser entregado previamente a la conferencia, sirva de colofón para situar este debate en el relevo de la administración Bush.
Apagón mundial
Como antesala a la presentación de este primer documento, varios países (incluido España) realizaron un apagón mundial de cinco minutos.
Esta iniciativa es promovida por la Alianza por el Planeta, una coalición de asociaciones ambientales francesas, pretendía llamar la atención de los ciudadanos y los gobiernos sobre el derroche energético y la necesitad urgente de actuar, según publicó Eco portal.
En términos cuantitativos, la influencia de los humanos en los transtornos terrestres se aprecia en un 90% de los casos -según informa la BBC-, en particular a las emisiones de dióxido de carbono (CO2), cuya concentración en la atmósfera ha llegado a 379 partículas por millón en 2005.
Más de 3.000 científicos han dedicado seis años a elaborar un informe (consulta aquí el resumen en pdf), presentado el viernes en París, cuyas principales conclusiones son:
La temperatura de la Tierra aumentará entre 1,8 y 4 grados centígrados hasta finales de siglo.
De hecho, los expertos calculan que según diversos escenarios la horquilla de la subida de las temperaturas podría ampliarse a entre 1,1 y 6,4 grados.
En las próximas dos décadas, la temperatura va a aumentar en 0,2 grados por decenio por las emisiones de efecto invernadero que ya se han realizado, y tampoco se podrá evitar que el incremento continúe a un ritmo de 0,1 grado por decenio aunque dichas emisiones se contuvieran en el nivel de 2000.
El calentamiento previsto reducirá la cobertura de nieve y los casquetes polares e incluso no se descarta que a finales de siglo el hielo se derrita completamente en el Polo Norte.
Una de las consecuencias de esa disminución de la masa de hielo será la elevación del nivel del mar, que para finales de
El calentamiento será mayor en los continentes que en los océanos y en las latitudes norte, y menor en el sur y en partes del Atlántico norte.
Fenómenos extremos como las olas de calor y las trombas de agua seguirán siendo cada vez más frecuentes y los ciclones tropicales más intensos, en particular la velocidad del viento y las lluvias asociadas.
Es "muy probable", según los redactores del informe, que la cantidad de precipitación aumente en las mayores latitudes, mientras que disminuirá en la mayor parte de las zonas subtropicales (en torno al 20% en 2100), de acuerdo con las tendencias observadas.
La conocida "Corriente del Golfo", en el Atlántico, se ralentizará durante la actual centuria en torno al 25 por ciento, aunque eso no impedirá la elevación de las temperaturas en la región.
Los autores de este informe recuerdan que desde que existen registros climáticos fiables a mediados del siglo XIX, once de los doce años más calurosos se han dado desde 1995.
Este será el cuarto informe sobre el calentamiento global de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), donde se recogerán las evidencias más rotundas halladas hasta ahora sobre este fenómeno.
En cuatro entregas
El informe será dado a conocer en cuatro fases a lo largo de todo el año:
En abril de este año, se tiene pautada una próxima reunión en Bruselas, Bélgica, donde se detallarán los impactos ambientales (especies vivas, turismo y salud) y a final de ese mismo mes el grupo de trabajo III definirá las medidas de mitigación en Bangkok.
Todo esto como antesala a las conclusiones finales que se darán a conocer en Valencia y en la Cumbre del Clima en Bali que se realizará en diciembre, donde se plantearán nuevos objetivos para reducir los gases invernadero más allá de 2012.
Este calendario realizado por la ONU va a marcar las acciones para que la comunidad internacional inicie una fuerte presión al Gobierno de Estados Unidos para que esta potencia se involucre en la reducción de gases invernadero.
Incluso la ONU ha retrasado unos días la decimotercera conferencia sobre cambio climático a celebrarse en Bali para que el informe completo del IPCC, que debe ser entregado previamente a la conferencia, sirva de colofón para situar este debate en el relevo de la administración Bush.
Apagón mundial
Como antesala a la presentación de este primer documento, varios países (incluido España) realizaron un apagón mundial de cinco minutos.
Esta iniciativa es promovida por la Alianza por el Planeta, una coalición de asociaciones ambientales francesas, pretendía llamar la atención de los ciudadanos y los gobiernos sobre el derroche energético y la necesitad urgente de actuar, según publicó Eco portal.
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- Lilian Delgado de Zúñiga
- Moquegua, Peru
- Soy docente de la Institución Educativa "Mercedes Cabello de Carbonera", de la especialidad de Ciencias.