jueves, 25 de junio de 2009

NO HAY SEGURIDAD DE PODER DETENER EL CAMBIO CLIMATICO

El secretario general de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático, Yvo De Boer, ha advertido hoy de que, tal y como marchan las negociaciones preparatorias de la cumbre de Copenhague, aún no se puede "decir que esta generación vaya a ser capaz de evitar el cambio climático". Seguir leyendo el arículo
En su comparecencia en la Comisión Mixta (Congreso-Senado) para el Cambio Climático, De Boer ha advertido de que este fenómeno se ha convertido en "nuestro destino" porque combatirlo es una cuestión de supervivencia para la humanidad.

Hoy por hoy, queda fuera de toda duda que "hay que reducir la emisión de gases de efecto invernadero radicalmente para no traspasar el umbral del caos climático porque, cuando lo crucemos, no habrá lugar en la tierra donde esconderse; para nadie", ha dicho.

Pese a estas clarísimas advertencias, De Boer cree que todavía hay tiempo para evitar "el caos", aunque "habrá que utilizarlo sabiamente" porque la cumbre de Copenhague es "la oportunidad de esta generación para alcanzar un pacto decisivo para el clima".

La cumbre de Copenhague, que se celebrará el próximo diciembre, será el escenario del que debería salir el acuerdo global que sustituirá al Protocolo de Kioto, cuya vigencia finaliza este año.

De Boer se ha referido a las negociaciones previas a esa cumbre y ha advertido de que el proceso está ahora en su "fase crítica".

Hasta ahora, ha explicado, ha habido "progresos, propuestas claras, muchas ideas interesantes" y "avances importantes" como el compromiso mostrado por los Estados Unidos (país no firmante del Protocolo de Kioto) o el establecimiento de un "diálogo constructivo" con China (el mayor emisor mundial de CO2).

Sin embargo, ahora hace falta "más acción" por parte de todos los implicados para alcanzar un acuerdo que combine la reducción de las emisiones con la eficiencia energética y la justicia.

Para De Boer, el acuerdo tiene que reflejar "con una claridad inequívoca" cuánto van a reducir sus emisiones los países industrializados y dejar "muy claro" qué es lo que van a hacer los países en vías de desarrollo, porque sino -ha advertido- los países ricos no van a suscribirlo.

Además, el acuerdo debe incluir un compromiso financiero "estable" para ayudar a los países más pobres a adaptarse y mitigar los efectos del cambio climático, unos fondos que en su mayor parte deben proceder de fuentes públicas pero también de fuentes de financiación privadas como el mercado de carbono, que es una gran fuente de ingresos.

Por último, "el acuerdo tiene que conseguir que los países en vías de desarrollo sientan que tienen voz y voto en la gestión de esos fondos" y para eso hay que decidir quién gestiona ese dinero, si la Convención de Naciones Unidas (como quieren los países subdesarrollados) "u otros canales" (como pretenden los industrializados), ha puntualizado De Boer.

Junto a estos cuatro pilares, el futuro acuerdo de Copenhague necesita "de manera directa y urgente" el apoyo de los políticos y legisladores porque son los que tienen que poner en marcha los mecanismos necesarios para financiar la lucha contra el cambio climático y ayudar a las empresas.

Además, De Boer cree que los Gobiernos deberían establecer tasas o impuestos que gravasen las costumbres más contaminantes de los ciudadanos "para que sepan que su futuro y su seguridad alimentaria dependen de que el mundo sea verde".

miércoles, 24 de junio de 2009

EL PROTOCOLO DE KYOTO

El Protocolo de Kyoto es un acuerdo internacional asumido en 1997 en el ámbito de Naciones Unidas que trata de frenar el cambio climático. Uno de sus objetivos es contener las emisiones de los gases que aceleran el calentamiento global, y hasta la fecha ha sido ratificado por 163 países. Este acuerdo impone para 39 países que se consideran desarrollados (no afecta a los países en vías de desarrollo como Brasil, India o China) la contención o reducción de sus emisiones de gases de efecto invernadero.
Para llevar a cabo esta reducción de emisiones según el Protocolo de Kyoto, se tomaron como base las emisiones generadas en el año 1990, de forma, que los países que acatan el protocolo deberán reducir sus emisiones en un 8%. Para verificar el cumplimiento se medirá la media de emisiones desde el año 2008 hasta el 2012.
La Unión Europea tiene fijada una reducción del 8%, si bien se realizó un reparto entre sus países miembros, de forma, que por ejemplo a España, se le consentiría un aumento en sus emisiones de 15% partiendo como base de sus emisiones en 1990. El problema para España radica, en que, hasta la fecha, estas emisiones han aumentado en un 53%, lo que complica en gran medida el cumplimiento del protocolo de Kyoto.
España no tomó medidas para cumplir el protocolo de Kyoto hasta 2004, por lo que está en una situación difícil, y muy posiblemente deberá comprar derechos de emisión a otros países que han conseguido reducir sus emisiones más de lo fijado. De este modo se intentará que la unión europea cumpla sus previsiones. En el año 2002, la UE había conseguido reducir en un 2,9% sus emisiones con respecto a 1990.
Estados Unidos es otro de los grandes protagonistas en el protocolo de Kyoto, ya que aunque firmo el acuerdo en 1998, lo rechazó posteriormente, y hasta el momento se niega a ratificarlo. Los miembros del tratado están estudiando nuevas fórmulas para que Estados Unidos y otros países muy contaminantes en vías de desarrollo, firmen el acuerdo y reduzcan sus emisiones.
En la siguiente tabla, se puede observar cuales son los objetivos y metas para la reducción (o aumento) de emisiones para los países de la Unión europea, con el fin de conseguir esa reducción global del 8%.

¿QUIEN ES EL CULPABLE DEL CALENTAMIENTO GLOBAL?

El ser humano es el culpable del cambio climático que afecta a todo el planeta, según se infiere de las conclusiones la Comisión Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC en sus siglas inglesas).
En términos cuantitativos, la influencia de los humanos en los transtornos terrestres se aprecia en un 90% de los casos -según informa la BBC-, en particular a las emisiones de dióxido de carbono (CO2), cuya concentración en la atmósfera ha llegado a 379 partículas por millón en 2005.
Más de 3.000 científicos han dedicado seis años a elaborar un informe (consulta aquí el resumen en pdf), presentado el viernes en París, cuyas principales conclusiones son:
La temperatura de la Tierra aumentará entre 1,8 y 4 grados centígrados hasta finales de siglo.
De hecho, los expertos calculan que según diversos escenarios la horquilla de la subida de las temperaturas podría ampliarse a entre 1,1 y 6,4 grados.
En las próximas dos décadas, la temperatura va a aumentar en 0,2 grados por decenio por las emisiones de efecto invernadero que ya se han realizado, y tampoco se podrá evitar que el incremento continúe a un ritmo de 0,1 grado por decenio aunque dichas emisiones se contuvieran en el nivel de 2000.
El calentamiento previsto reducirá la cobertura de nieve y los casquetes polares e incluso no se descarta que a finales de siglo el hielo se derrita completamente en el Polo Norte.
Una de las consecuencias de esa disminución de la masa de hielo será la elevación del nivel del mar, que para finales de
El calentamiento será mayor en los continentes que en los océanos y en las latitudes norte, y menor en el sur y en partes del Atlántico norte.
Fenómenos extremos como las olas de calor y las trombas de agua seguirán siendo cada vez más frecuentes y los ciclones tropicales más intensos, en particular la velocidad del viento y las lluvias asociadas.
Es "muy probable", según los redactores del informe, que la cantidad de precipitación aumente en las mayores latitudes, mientras que disminuirá en la mayor parte de las zonas subtropicales (en torno al 20% en 2100), de acuerdo con las tendencias observadas.
La conocida "Corriente del Golfo", en el Atlántico, se ralentizará durante la actual centuria en torno al 25 por ciento, aunque eso no impedirá la elevación de las temperaturas en la región.
Los autores de este informe recuerdan que desde que existen registros climáticos fiables a mediados del siglo XIX, once de los doce años más calurosos se han dado desde 1995.
Este será el cuarto informe sobre el calentamiento global de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), donde se recogerán las evidencias más rotundas halladas hasta ahora sobre este fenómeno.
En cuatro entregas
El informe será dado a conocer en cuatro fases a lo largo de todo el año:
En abril de este año, se tiene pautada una próxima reunión en Bruselas, Bélgica, donde se detallarán los impactos ambientales (especies vivas, turismo y salud) y a final de ese mismo mes el grupo de trabajo III definirá las medidas de mitigación en Bangkok.
Todo esto como antesala a las conclusiones finales que se darán a conocer en Valencia y en la Cumbre del Clima en Bali que se realizará en diciembre, donde se plantearán nuevos objetivos para reducir los gases invernadero más allá de 2012.
Este calendario realizado por la ONU va a marcar las acciones para que la comunidad internacional inicie una fuerte presión al Gobierno de Estados Unidos para que esta potencia se involucre en la reducción de gases invernadero.
Incluso la ONU ha retrasado unos días la decimotercera conferencia sobre cambio climático a celebrarse en Bali para que el informe completo del IPCC, que debe ser entregado previamente a la conferencia, sirva de colofón para situar este debate en el relevo de la administración Bush.
Apagón mundial
Como antesala a la presentación de este primer documento, varios países (incluido España) realizaron un apagón mundial de cinco minutos.
Esta iniciativa es promovida por la Alianza por el Planeta, una coalición de asociaciones ambientales francesas, pretendía llamar la atención de los ciudadanos y los gobiernos sobre el derroche energético y la necesitad urgente de actuar, según publicó Eco portal.

CALENTAMIENTO GLOBAL



El calentamiento global no sólo significa el lento incremento promedio de la temperatura sino que cambia radicalmente la manera en que el sistema de la tierra opera, razón por la cual se pueden ver sequías en un lugar, mientras que se puede encontrar una sucesión de inundaciones y sequías en la misma locación. Por lo tanto, el calentamiento global es un proceso que puede tener graves consecuencias en la vida diaria de la comunidad, por lo que es necesario detenerlo. Una buena manera de hacerlo sería reducir considerablemente la emisión de CO2 y otros gases invernaderos que es una de las principales razones por la cual se produjo el calentamiento en primera instancia. Sin embargo, resulta más complejo de lo que parece actuar en conjunto en pos de la reducción de los efectos negativos del problema, ya que para la mayoría de la gente es difícil entender las consecuencias del calentamiento global y por lo tanto resulta más complicado actuar para detenerlo.
El calentamiento global no esta fuera de control aún, pero podría estarlo, ya que los cambios aún no son notables, pero se agravan paulatinamente. Sin embargo, los distintos gobiernos nacionales están implementando propuestas de control sobre el consumo de energía en los hogares y producción de desechos tóxicos que contaminan los océanos y el ambiente en general; además se están tratando a nivel internacional posibles soluciones para disminuir las emisiones de CO2 de las grandes industrias y fábricas.
No obstante, existen algunos países que están provistos de las herramientas necesarias para protegerse de los efectos negativos del calentamiento global (justamente dichos países desarrollados, son los principales causantes de este proceso); asimismo, los países menos desarrollados son más propensos a sufrir las consecuencias causadas por los efectos progresivos de este fenómeno originado por el hombre, porque no cuentan con los instrumentos necesarios (desde el punto de vista económico) para hacer frente a los cambios adversos.
La temperatura ha aumentado en 0,8 grados desde aproximadamente 1850. Este incremento ha modificado levemente la forma de vida de la humanidad. Si se continúa con la quema de combustibles fósiles, la temperatura continuaría aumentando, y como ya hemos visto, los resultados podrían ser catastróficos. Por consecuente llegaríamos a un nivel de autodestrucción tal que se produciría una retroalimentación, es decir un círculo vicioso, donde los pocos sobrevivientes al cambio radical competirían entre sí por la obtención de los recursos restantes en la tierra.
Los cambios que se están produciendo no son beneficiosos ni necesarios para los habitantes de la tierra; debemos actuar en conjunto para terminar con este problema que nos afecta a todos, y debemos actuar cuanto antes; cada grado que aumenta la temperatura global es radical.

CRECEN LAS PRUEBAS ACERCA DEL CALENTAMIENTO GLOBAL EN EL ÁRTICO

En los últimos años, no ha nevado en grandes partes de este territorio estéril salpicado de abedules y pinos.
'Estamos sufriendo la realidad del cambio climático', dijo Prakhova, quien lidera un grupo que representa a personas indígenas en Rusia y en las naciones nórdicas, en un día sin nieve en Harstad, un puerto del Ártico noruego de casi 15.000 personas.
La prueba de que los humanos están elevando la temperatura global es cada vez más fuerte, desde el encogimiento del hielo en el Ártico al calentamiento del Océano Indico, según dicen muchos expertos.
El equipo científico que asesora a las Naciones Unidas parece estar a punto de publicar unas advertencias más duras en su próximo informe de 2007, en el cual dicen que las emisiones de gases están perturbando el clima.
Y la creciente convicción entre los expertos podría sumar presión sobre los gobiernos, que están reunidos para debatir sobre el clima en Montreal, Canadá, desde el 28 de noviembre al 9 de diciembre, para hacer más por el problema cuya solución podría costar miles de millones de dólares en las próximas décadas.
Los 10.000 delegados que asisten al encuentro de Montreal discuten cómo combatir el cambio climático, especialmente después de 2012, cuando expire el protocolo de Kioto de la ONU sobre la disminución de emisiones de gas invernadero.
Prakhova está más preocupada por lo que está pasando ahora y dice que los renos se vuelven vulnerables cuando no nieva en invierno. Además, la falta de nieve también dificulta la alimentación de éstos porque las plantas pueden quedar recubiertas por hielo filoso, que corta sus suaves músculos.
¿SOMOS CULPABLES?
En septiembre, el hielo polar se redujo a su tamaño más pequeño en al menos un siglo, según las mediciones de la agencia espacial NASA y del Centro Nacional de Datos sobre Nieve y Hielo de los Estados Unidos.
Alrededor de Harstad, los inviernos menos gélidos han ayudado a que crezcan algunas pestes, como los escarabajos y los gusanos que destruyen los bosques árticos.
En el norte de Rusia, se han detectado más ranas en la tundra y algunas aves ya ni se molestan en emigrar.
La idea de que los humanos son culpables está creciendo.
Un estudio realizado este año por científicos del Instituto Scripps de Oceanografía de Estados Unidos, que muestra un calentamiento de los océanos Pacífico, Atlántico e Indico a lo largo de las últimas décadas, se encuentra entre las pruebas más fuertes en cuanto a la responsabilidad de las actividades humanas.
El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (PICC), compuesto por científicos que asesoran a la ONU, concluyó en su último informe en 2001 que, 'hay pruebas nuevas y más fuertes de que gran parte del calentamiento observado en los últimos 50 años es atribuible a actividades humanas'.
Gran parte de los investigadores desde 2001 hasta la fecha le han restado importancia a las teorías que proponen que el poder del sol, el polvo volcánico o el calor de las ciudades son los principales culpables del alza de las temperaturas, más que la emisión de dióxido de carbono por el consumo de combustibles fósiles.